30 abr 2008

FRONDIZI - POR SANTIAGO SENEN GONZALEZ

Hace 50 años Frondizi
asumió la presidencia del país.


El primero de mayo de 1958, el líder desarrollista llegó al poder con el apoyo de Perón que estaba en el exilio. Para quienes quieren recordar – o conocer-, este momento oscuro publicado en el diario La Prensa. Lo hacemos con la autorización del autor, amigo de este blog, quién se caracteriza por brindarnos datos de sumo interés y precisiones muchas veces fuera del alcance de muchos lectores.


Richard Nixon fue uno de los mandatarios que aquel jueves 1° de mayo asistió a la asunción de Frondizi. Desde 1958 a 1962, Frondizi fue blanco de veintiséis planteos militares y seis intentos golpistas. Arturo Frondizi asumió la presidencia del país el 1¯ de mayo de 1958 -hace el próximo jueves 50 años- un logro que, más allá de los votos, edificó a partir de un pacto consagrado con Perón. Por entonces, el general atravesaba los primeros tres años de un exilio que se extendería durante 18 años.
Durante la campaña electoral de Frondizi se concretó en Venezuela una reunión clave e histórica. Rogelio Frigerio -a quien el periodista Albino Gómez calificó de "lúcido teórico del Desarrollismo" y "la persona más influyente en el gobierno" de la Unión Cívica Radical Intransigente- viajó a Caracas para encontrarse con el líder del justicialismo y dialogar acerca de un posible acuerdo político.
Para varios analistas, el pacto sólo representó la opinión de Perón en contra de los militares que habían accedido ilegalmente a la Casa Rosada tras derrocarlo violentamente. Es decir, que no necesitó de muchas convicciones para concretarlo.
El mandato de Perón desde Venezuela hacia la Argentina fue el voto positivo para el candidato de la UCRI, un espaldarazo vital para llevarse el triunfo sobre Ricardo Balbín.
Aquella orden del líder justicialista se repartió por todo el país para que no quedaran dudas.
En febrero de 1958, más de diez millones de argentinos tuvieron la posibilidad de concurrir a las urnas para elegir entre más de 40 partidos políticos a las autoridades nacionales, provinciales y municipales.
De acuerdo con las cifras del escrutinio dadas a conocer en el Ministerio del Interior, los resultados para la elección presidencial fueron los siguientes: UCR Intransigente, 4.024.876 votos y UCR del Pueblo, 2.549.722.
La fórmula Frondizi-Gómez fue proclamada el 13 de marzo de 1958 en el Congreso por la Junta Electoral conformada por la votación: la UCRI obtuvo 50 de los 74 electores de la Capital, y la UCR del Pueblo, 24.


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NIXON EN LA ARGENTINA - Richard Nixon, a la sazón vice-presidente de los Estados Unidos, fue uno de los mandatarios que aquel jueves 1° de mayo asistió a la asunción de Frondizi. También lo hicieron entre otros Carlos Fisher del Uruguay y Manuel Prado de Perú. El mensaje presidencial en el Congreso de la Nación mereció ser tratado por un editorial de La Prensa de la siguiente manera: "No puede considerarse como uno de los mensajes anuales con que el ciudadano que desempeña el Poder Ejecutivo inaugura las sesiones del Congreso. Es el primer acto oficial con que se cumple, después de 15 años con el retorno al pleno vigor de la Constitución Nacional".
En Buenos Aires, al día siguiente, Argentina vencía por 2 a 0 a la selección uruguaya y tenía entre sus jugadores a los famosos Carrizo, Dellacha, Rojas, Varacka y Corbata entre otros. Y en el teatro "Ateneo" se estrenaba "El amor de los 4 coroneles" de Peter Ustinov, con quien fuera pareja rutilante durante muchos años después, Ana María Campoy y "Pepe" Cibrían. La T.V. por Canal 7 presentaba ''El Gran Teatro Brillante'' protagonizado por Narciso Ibáñez Menta quien, al año siguiente, ganaría el galardón instituido por la flamante Asociación de Periodistas de Teatro y Televisión (APTRA), que en esa época se llama "El Gauchito". Por último, para los soñadores de esa época, se proyectaba la película "La novia de todos" con la actriz que decían que mezclaba su actuación lujuriosa a la par que inocente. O sea la señora Brigitte Bardot.


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EL ''DESARROLLISMO'' - El pensamiento político de Frondizi tuvo diversas modificaciones, adquiriendo una visión más pragmática cuando asumió el gobierno. Una vez en el poder su preocupación fue la generación de industrias en el país para elevar el nivel de vida de los argentinos. Como gobernante, apuntó todo su esfuerzo para garantizar la producción de bienes, en especial los manufacturados, único remedio que a su criterio podía rescatar al país del subdesarrollo. Su plan económico surgió de reuniones y proyectos en común con Rogelio Frigerio. Fortalecer la función del Estado pareció fundamental, tanto como la industrialización para enfrentar al capital monopólico internacional.
"Mientras dure nuestro gobierno, en la Argentina nadie será perseguido por sus ideas ni por su actuación política o gremial. El Poder Ejecutivo considera que debe ser derogada toda legislación represiva de las ideas y suprimidos los organismos creados a tal fin", dijo ante la Asamblea Legislativa, que lo aplaudió de pie.
Desde los primeros días de gestión impulsó la integración económica del campo, la minería y la industria. "Una industria que se centre en los productos de nuestro campo, pero a su vez, el campo necesita para su progreso y tecnificación de los productos de la industria", explicó.
En 1954, Frondizi había escrito: "Petróleo y Política", un libro en el que demostró una impronta antiimperialista. En julio de 1958, por medio de la ley 14.773, sancionada en el Congreso, estableció que los yacimientos de petróleo y gas en el territorio y la plataforma submarina eran "bienes exclusivos, imprescriptibles e inalienables del Estado nacional". Para favorecer esa actividad, ofreció a las empresas privadas, y también a naciones como la Unión Soviética, alquilarles servicios a YPF para la perforación de pozos elegidos previamente por los especialistas argentinos. Frondizi mostró de ese modo que el país no importaría más crudo. En un lustro (de 1957 a 1963), la producción petrolera argentina se triplicó, pasando de 5,4 millones de metros cúbicos a 15,6 millones.
Las compañías internacionales comprendieron que no tendrían más oportunidades -y las consideraron beneficiosas- que aceptar la política presidencial, por lo que una subsidiaria de la multinacional Standard Oil aceptó firmar un contrato de explotación de crudo. No fue el único de este tipo; a ese vínculo le siguieron otros que sumaron 200 millones de dólares.
La medida provocó críticas desde varios sectores: los sindicatos, partidos políticos y en especial, el radicalismo, conducido por quien fuera hacia años su compañero de fórmula presidencial: Ricardo Balbín
En septiembre, los gremios petroleros declararon una huelga general en protesta por los contratos. El Presidente decretó el estado de sitio -que no levantó hasta su caída -y detuvo a dirigentes gremiales peronistas y comunistas-. La decisión puso en alerta amarillo y significó el fin del pacto que había negociado con Juan Domingo Perón en el exilio, para llegar al poder. Pero el hecho que determinó el inicio de la fractura y la profundización de la "resistencia" del peronismo fue la toma del Frigorífico Nacional "Lisandro Torre" ante la sanción de una ley de privatización, en enero de 1959.


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ALZAMIENTOS - Desde 1958 a 1962, Frondizi fue blanco de veintiséis planteos militares y seis intentos golpistas. El primero fue liderado por el general Osorio Arana y el almirante Samuel Toranzo Calderón, que había encabezado el bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955 que provocó cientos de víctimas y antecedió al derrocamiento de Perón. Con el pretexto de detener el avance del comunismo en el país, la intentona falló el 16 de junio de 1959 pero empezó a condicionar las maniobras políticas del Ejecutivo. Debió aceptar tres recambios de la cúpula militar, cinco cancilleres y ministros de Economía.
Otro factor que los militares cuestionaron con dureza fue la postura que tomó el país en la VIII Reunión Consultiva de Cancilleres en Punta del Este, narró el periodista y politólogo Fabián Bosoer, donde se opuso a la expulsión de Cuba del Sistema Interamericano. La respuesta de las Fuerzas Armadas argentinas no se hizo esperar: los jefes de tropas se acuartelaron. A este panorama se sumó la victoria peronista lograda en la provincia de Buenos Aires en las elecciones del 18 de marzo, que significaba la asunción del sindicalista Andrés Framini al frente del distrito más grande del país.
El Gobierno perdió la mayoría electoral en aquellos comicios, lo que provocó la renuncia del ministro del Interior, Alfredo Vitolo. La presión militar ejercida ante el temor de un retorno del líder justicialista provocó el envío de interventores a las provincias donde había triunfado el peronismo. A la situación incierta en la política se agregó el ambiente inquietante de la economía; la caída de las exportaciones y el aumentó de la importación de insumos provocaron un desajuste que el gobierno intentó neutralizar devaluando la moneda y elevando los precios internos de los productos agropecuarios. Los comandantes en jefe de las tres fuerzas exigieron la renuncia de Frondizi, pero éste se negó. El 28 de marzo de 1962, sin embargo, fue apresado y enviado a la isla Martín García. Estaba finalizando el cuarto año de su gobierno.



SANTIAGO SENEN GONZALEZ es Compilador del Archivo del Sindicalismo Argentino de la Universidad Torcuato Di Tella. Colaboración para este texto: Gabriel Tuñez - Copyright La Prensa 1996-2008.

22 abr 2008

EL DIA DE LA TIERRA-POR JUAN BAZAN


El Día de la Tierra es una celebración anual sobe el medio ambiente. ¿ Es una celebración anual que moviliza, todos los 22 de abril, a quienes se interesan por el tema del medio ambiente que compartimos. Para muchos es un momento de evaluar, de reflexionar con el entorno inmediato, aquello que podemos hacer desde lo individual y la labor de los organismos oficiales y su labor para proteger nuestro planeta. ¿Cumplimos nosotros, lo hacen ellos?


Las organizaciones promotoras del Día de la Tierra afirman que la concientización popular sobre el ambiente es parte de la conciencia nacional de cada país. La idea de proteger nuestro entorno, otrora el dominio de unos cuantos conservacionistas, se ha convertido desde un extremo hasta la corriente central del pensamiento de mucha gente. Es una recordación de origen popular, nacida en los EE.UU., que hoy es una costumbre y se festeja en muchos países del mundo.

Fue durante los años sesenta que la actitud hacia el entorno que nos rodea empezó a cambiar. En 1962, una bióloga marina llamada Rachel Carzon publicó "Primavera Silente", título que se refería a un futuro sin aves y describía en un lenguaje llano los devastadores efectos a largo plazo de los pesticidas altamente tóxicos y otros agentes químicos empleados comúnmente en la agricultura, la industria y el día a día por millones de estadounidenses. El libro sorpresivamente se ubicó entre los más vendidos en los países del norte. En 1968, los astronautas del Apollo, a su regreso del vuelo pionero orbitando de la luna, fotografiaron por vez primera el planeta Tierra en su totalidad. Esta imagen de la Tierra: pequeña, frágil, hermosa y única, rápidamente quedó impresa en la psique de millones. Ese mismo año, el Congreso de los Estados Unidos promulgó la Ley Nacional de Política Ambiental (NEPA), declarando una política nacional que alentaría la armonía productiva y deleitable entre el hombre y su entorno. Aquel antecedente serviría, a modo de ejemplo, para que otras naciones intentaran hacer lo suyo.
Gaylord Nelson fue por mucho tiempo conservacionista. Fue una de las personas que entendió que los métodos desarrollados para la protesta contra la guerra en Vietnam bien podían ser eficaces en otras esferas. ¿Porqué no usarla para defender el medio ambiente? Aquella idea fue el origen del Día de la Tierra. En Norteamérica Nelson tuvo una respuesta asombrosa y un gran apoyo popular. La gente participaba y el Día de la Tierra se convirtió en la primera oportunidad que jamás habían tenido para unirse en una manifestación nacional que enviara un gran mensaje a los políticos: el mensaje de que despertaran e hicieran algo. Se dice que aquellos funcionó por la respuesta espontánea y entusiasta a nivel popular. Nada igual había ocurrido antes. Si bien la organización en los centros educativos fue bastante buena, las miles de actividades en desarrolladas en las escuelas y comunidades se generaron a nivel local. "No contábamos ni con el tiempo –comenta Nelson-, ni con los recursos para organizar a los diez mil escolares y liceístas y al millar de comunidades que participaron. Simplemente se organizaron ellos mismos".
Con el tiempo el Día de la Tierra pareció desaparecer. Aun cuando continuaron las celebraciones anuales, no lograron equiparar el tamaño y entusiasmo del primer año. El Día de la Tierra se había convertido, para muchos, en una reliquia de las protestas de principios de los años setenta. Sin embargo, el destello de consciencia generado por el primer Día de la Tierra siguió creciendo.
En 1990, el Día de la Tierra se recobró. Encabezado por Denis Hayes, organizador principal del primer Día de la Tierra, el del año 1990 fue internacional, y abarcó empresas, minorías étnicas y funcionarios públicos. Más de 200 millones de personas en todo el mundo, diez veces más que en 1970, participaron en actividades que reconocían que el medio ambiente había pasado a ser, finalmente, tema de interés público y universal. El impulso global continuó en 1992 en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED), celebrada en Río de Janeiro, Brasil, donde un número sin precedentes de gobiernos y ONG elaboraron documentos claves para el desarrollo sustentable de las economías ahora y en el futuro.
En 1995 se festejo el XXV Aniversario del primer Día de la Tierra y fue un momento para evaluar el progreso ambiental del último cuarto de siglo. En los países occidentales, las noticias parecían buenas: el aire y el agua eran más limpios, los bosques se expandían y muchos indicadores ambientales también iban en ascenso. Sin lugar a dudas, la combinación en ocasiones volátil de legislación, juicios entablados por las ONG, educación pública y prácticas comerciales más eficientes, había logrado un efecto notable y positivo en el estado del medio ambiente. Gaylor Nelson, primer promotor del Día de la Tierra, nos recuerda: "No olviden nunca, si quieren que una nación tome grandes decisiones sobre aspectos políticos, que el pueblo es la fuente del poder. Con él pueden hacer cualquier cosa, sin él, nada".

10 abr 2008

CONVIVENCIA-POR JUAN CARLOS NICOLAU





Entre los amigos que nos permiten publicar en Ágora 21 sus trabajos de reflexión, se encuentra nuestro apreciado Juan Carlos Nicolau. Él es autor de otros trabajos divulgados en este blog. y también de más de una docena de libros de historia, algunos de ellos muy reconocidos por los especialistas y que bucean en los vericuetos de la memoria de los argentinos; arrojando casi siempre, algo de luz en las tinieblas que rodean los problemáticos arcanos de nuestra historia.

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HISTÓRIA Y
ACTUALIDAD ARGENTINA


La Argentina registra a través de toda su historia escasos conflictos armados con países extranjeros, pero en cambio ha mostrado una intolerancia manifiesta en la búsqueda de soluciones de entendimiento político al enfrentamiento entre fuerzas sociales y económicas y buscar vías comunes de convivencia en beneficio del país.
El fusilamiento del gobernador de Buenos Aires, Manuel Dorrego (1787-1828) en el mes de diciembre, por el general Juan Galo de Lavalle (1797-1841) al regresar éste de la guerra con el Brasil, es un ejemplo, el cual tuvo extraordinaria repercusión política en todo el país y sacudió a la población bonaerense, como así también, a la de las llamadas "provincias interiores".
La decisión de Lavalle, ordenando este acto trágico constituyó un tremendo error político cuyas consecuencias perduraron a lo largo de décadas sobre el ordenamiento institucional del país. Lavalle, "una espada sin cabeza", sin duda, fue influenciado por grupos políticos y económicos que lo utilizaron para lograr sus particulares objetivos. Al comunicar al gobierno que el coronel Dorrego había sido fusilado dijo: "la historia dirá si el coronel Dorrego ha debido o no morir… su muerte es el mayor sacrificio que puedo hacer en obsequio del pueblo de Buenos Aires…" (1).
Palabras que indican sus dudas acerca de la acción que había ordenado ejecutar.
Dorrego en el momento en que se hace cargo del gobierno ha acumulado una gran experiencia política. Tiene cuarenta años, ha intervenido en su juventud en la guerra de la independencia y conoce a fondo las provincias del interior, mientras se mantiene en contacto con algunos de sus gobernadores. Ha viajado al exterior con motivo de su exilio, viviendo en los Estados Unidos y ha desarrollado una dura campaña política, en el Congreso Constitucional de 1826, en defensa de los principios federalistas. En una palabra conoce los problemas que va a enfrentar en el gobierno de su provincia.
En su acción política busca el apoyo de los hacendados de Buenos Aires a través de la expansión de las tierras destinadas a la ganadería, que, a su vez, le sirva también como garantía para encontrar una solución a los problemas financieros originados por la guerra con el Imperio del Brasil, que recibe como herencia,.
Se dirige de inmediato, a los caudillos provinciales, apenas asumido el cargo de gobernador, mediante una circular donde solicita su colaboración para lograr la solución de aquél grave problema mientras al mismo tiempo, firma un acuerdo con éstas para obtener la reunión de una Convención Nacional que apruebe el tratado de paz con el gobierno brasileño.
Procura aliviar la situación económica del pueblo de su provincia al decretar la fijación de precios para la venta de carne, medida que le acarreará el encono de los abastecedores de este producto, quiénes detentaban un verdadero monopolio en ese comercio.
Trata de obtener medidas legislativas de la Sala de Representantes para aumentar los impuestos mediante los cuales podría solucionar los graves problemas económicos y financieros que atravesaba la provincia, pero los comerciantes importadores ligados al Banco Nacional le negaran su cooperación y no aprobaran sus proyectos de nuevas cargas impositivas. La misma actitud tendrán los hacendados y los comerciantes nacionales, a pesar del apoyo que les brindo el gobierno, por cuanto veían con recelo su política de acercamiento a los hombres del interior.
El fortalecimiento de una estructura nacional por la cual luchaba Dorrego y su anhelo de organizar institucionalmente el país era una medida que no les convenía a esos sectores sociales, pues debilitaría la hegemonía económica de los intereses ligados al puerto de Buenos Aires. De aquí que cuando tuvo que enfrentar el alzamiento militar de Lavalle, al frente de las tropas que regresaban de la guerra, ni los grandes comerciantes importadores y exportadores, ni los comerciantes locales menores, ni los hacendados ni los abastecedores estuvieron dispuestos a sacrificar una parte de sus intereses particulares para el logro de objetivos que confluyeran a otorgar al país una Constitución Nacional.
Todos los sectores políticos y económicos de la sociedad hablaron de los sacrificios que requería la patria pero cuando ese sacrificio se debía traducir, concretamente, en el pago de un impuesto extraordinario ignoraron el proyecto del gobernador. Por estas razones, Dorrego fracasa en su intento de consolidar la unión de Buenos Aires con el interior y lograr una unión de las provincias sobre bases federales; en consecuencia, perdió el poder político al quedar librado a su propia suerte.
Este hecho histórico, en el cual una situación política se resuelve en forma violenta, constituye una constante a lo largo de toda la historia argentina y es un ejemplo para ilustrar como los problemas económicos y sociales desembocan en actos de fuerza. Estos fueron iniciados en 1812, cuando el Triunvirato fue derrocado por fuerzas militares. Sin duda, han constituido una constante repetida hasta nuestros días para dirimir las confrontaciones entre fracciones políticas enfrentadas, sería tedioso mencionar la larga serie de revoluciones y levantamientos militares que ocurrieron en el transcurso del siglo pasado.
Se han esgrimido múltiples argumentos para explicar la incapacidad argentina para encontrar un camino de crecimiento sostenido acorde con las condiciones naturales que posee el país y ofrece a sus habitantes. Entre ellos se pueden mencionar la presión política de los grupos exportadores agroganaderos; las fuerzas armadas que se asignaron el deber de custodiar la soberanía del país y digitar los gobiernos nacionales; los intereses de los capitales extranjeros invertidos en el país para su propio beneficio; y la ausencia de una dirigencia de industriales argentinos que ligara sus intereses a los del desarrollo de la economía en su conjunto. Por último una tendencia en la sociedad dispuesta a ser poco respetuosa de las instituciones civiles y políticas y las leyes.
Es indudable que resulta imposible querer adjudicar a uno sólo de estos factores los males que han aquejado a la Argentina, en particular, a lo largo del siglo XX. En la última mitad de éste, la decadencia argentina es manifiesta en todos los órdenes, sean estos institucionales, económicos, o culturales siendo evidente que las causas señaladas contribuyen, todas, a conformar una resultante negativa para un desarrollo armónico y sustentable del país.
Poniendo el énfasis en lo económico, sin que éste sea el solo determinante, un breve resumen histórico muestra que rota la unidad colonial del virreinato, basada principalmente en la explotación del mineral de plata y en el mercantilismo comercial, las Provincias Unidas del Río de la Plata se incorporaron al mercado mundial con sus exportaciones de carnes saladas y cueros. A éstas, le sucedió el ciclo de la lana para más tarde basar sus exportaciones en la producción agrícola y carnes enfriadas. Desde las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siguiente la economía estuvo en continuo crecimiento recibiendo una creciente emigración de mano de obra europea. La riqueza se concentró en el litoral del país, con Buenos Aires con su puerto, como centro principal, político y social.
Esta estructura de país, la cual acentuó las discrepancias entre la zona pampeana y las provincias interiores se derrumbó con la crisis mundial de fines de los años 20 de aquel siglo. Las medidas adoptadas de carácter proteccionista y de defensa de las exportaciones "tradicionales" carecieron de eficiencia para retomar un crecimiento favorable a la economía del conjunto del país.
La segunda guerra mundial produjo un proceso de industrialización, más acentuado que en la primera, para sustituir la falta de importación de productos manufacturados extranjeros, que careció de continuidad al no tener en cuenta que, en el tiempo, debería competir con la industria extranjera más adelantada técnicamente. Falto de una visión de largo plazo y de un plan de desarrollo industrial sostenido, el proceso fracasó. La economía argentina volvió a entrar en crisis y en continuo deterioro, además, por deficiencias en el sector energético y en el sistema de transportes, ambos sin inversiones y mejoras técnicas.
En resumen, a los factores señalados, las falencias argentinas se pueden resumir en la ausencia de un mercado interno consolidado, debido a la fragmentación del territorio nacional y la falta de una adecuada red de comunicaciones que vinculara todo el país, eliminando el antiguo embudo exportador concentrado en el litoral pampeano. Este mercado interno debería ser sostenido por un desarrollo industrial que brinde trabajo a los habitantes del país, mientras al mismo tiempo, exporte sus producciones agrícolas-ganaderas con valor agregado, tanto en productos alimenticios, como cueros o textiles de lana y otras producciones.
En tercer lugar, sería preciso adoptar una adecuada política de incremento poblacional y de distribución territorial, eliminando la congestión desmesurada del litoral, para contribuir al aumento del mercado interno como ya se ha señalado, creando una saludable competencia, impidiendo el establecimiento de monopolios en distintos sectores económicos. Estas medidas podrían constituir las bases de una política social destinada a suprimir las actuales discrepancias en el reparto del producto bruto interno.
Es posible que medidas como las señaladas, sin suprimir los intereses de clase, pudieran contribuir a evitar las actitudes violentas utilizadas por los grupos dirigentes argentinos para dirimir sus problemas de intereses e influencias, logrando salir del estancamiento del último medio de siglo XX.
Como se ha señalado al comienzo, la actitud de intolerancia entre los distintos grupos sociales argentinos, como muestra la historia del país, fue fundamental para conducir a situaciones de extrema irracionalidad, en las cuales se ha dejado de lado el interés general, el cual no debería estar en contradicción con el particular, si éste se establece con espíritu de grandeza.
En definitiva, una gran nación debe conciliar el beneficio de la mayoría de sus habitantes, ya que la Argentina posee todos los elementos necesarios para alcanzarlo. Este objetivo es el que demandan los gobernados de aquellos que los gobiernan. Para lograrlo es deseable no olvidar la enseñanza histórica que dejo a la gobernación de Manuel Dorrego en la provincia de Buenos Aires, como tantos otros sucesos de violencia social y política que registra nuestra historia como nación.


J.C.Nicolau.
Marzo 2008.
NOTAS:
1 - (C.A. Floria y C.A. García Belsunce - H. de los argentinos. (1971) p.483).